viernes, 21 de junio de 2013

Tú llegada aquel 3 de Marzo

A pesar de que era sábado, el sol comenzaba a entrar con mucha intensidad por la ventana, serían más de las 8 y chocando contra mi rostro, haciendo que mis párpados y mi mente dejara de soñar. Al despertar tenía la sensación de que seria un día como cualquier otro, o incluso otro sábado de mi curso de Inglés, el cual nunca terminé, me levanté detestando mi cabello rebelde al igual que cada día, cada hora, y cada minuto. 

Durante el transcurso de la mañana  nada especial ocurrió, el apartamento se encontraba en completa calma, como siempre ha estado desde que tengo memoria, preparé mi desayuno/almuerzo porque ya era hora de alistarme y salir, una ducha "rápida" para mi, pero eterna para quien este esperando para usarla. 

Me despedí de mi madre, recibiendo una bendición y diciendo un "ok" de mí parte, no me acostumbré a pedirla, ya con el simple hecho de decir "adiós" es suficiente para mis padres. La verdad no recuerdo el clima de ese día, apenas logro recordar cosas precisas, pero no algo tan relativo como el clima, en fin, llegar al curso fue el típico trayecto de siempre, gente, ruido, niños llorando, carros, cornetas, metro, al final todo es la misma bulla, diferentes personas.

La monotonía me consumía cada sábado, quizás por eso fue que no terminé el curso, hay veces que me acostumbro a ella, otras sencillamente pierdo la paciencia, de regreso a la casa fue el mismo trayecto, pero cuando comencé a acercarme a mi casa, escucho risas, sobre todo de mujeres y una voz tan llamativa que siempre me causa alegría al oírla en casa, la risa y la voz de mi hermana, pero también escuchaba otro voz, más chillón, y haciendo un ruido peculiar en el piso, sonaban como uñas, "¿uñas en el piso?" es absurdo, de pronto al introducir la llave en la cerradura escuché más que eso, se escuchaba un ladrido, un ladrido agudo, chillón que no era normal escucharlo dentro mi hogar.

Al abrir la puerta un pequeño animal me ladraba y al mismo tiempo movía su pequeña cola al ritmo de sus caderas, allí me di cuenta que un día puede ser tan rutinario pero por un segundo puede cambiar por completo y hacer que ese día no se convierta en uno más del calendario, sino que quede grabada en tu mente y en tu corazón, ese día, ese sábado 3 de Marzo de 2012, fue el día en que llegó a mi vida  un ángel, mi ángel de 4 patas, y desde ese entonces mis días no son tan monótonos, y la casa en ningún segundo queda en calma y en silencio, ahora los fines de semana no es el sol quien me despierta, sino mi pequeña perrita cansada de verme en la cama hasta tan tarde. 

Aunque sólo tenemos un año juntas, hemos pasado por muchas cosas, a veces siento que mi vida ha estado vacía  y que sólo mi gran compañera ha podido llenar ese espacio, no puedo vivir sin ella y ella no puede vivir sin mí, a pesar de las discusiones y peleas, ella no puede evitar seguir moviendo su colita al ritmo de las caderas cuando escucha mi voz, o las llaves entrando en la cerradura de la casa. Ella es mi resplandor de cada mañana y mi primera estrella de la noche.





















Buenas noches
Scarol

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